El teletrabajo y el dilema del trabajo del futuro
El teletrabajo y el dilema del trabajo del futuro
Atravesamos tiempos desafiantes, y es probable que muchas cosas no vuelvan a ser lo que eran. Esto no significa que no podamos tomarlo como una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento

Hoy transitamos una situación sin precedentes, que cambiará el mundo tal como lo vemos. La pandemia del COVID19 y la cuarentena que se dictó no terminó, pero sabemos que cuando llegue a su fin, las cosas no serán iguales.

Muchas empresas se han visto obligadas a adoptar la modalidad de teletrabajo para seguir operando. Si bien ya existía, eran pocas organizaciones las que usaban. Según la IAE Business School de la Universidad Austral, en la Argentina pre-coronavirus el 65% de las empresas no tenían empleados haciendo teletrabajo, mientras que hoy el 42% tiene a más de la mitad de su dotación trabajando desde su casa.

 

¿Qué es el teletrabajo?

 

Se trata de una forma de trabajo a distancia, donde no es necesaria la presencia física del trabajador en las instalaciones de la empresa, pudiendo éste realizar sus tareas en su domicilio o en cualquier otra locación. Esto es posible gracias al soporte de las tecnologías de información y comunicación, que permiten el contacto entre el trabajador, sus compañeros, superiores, clientes y la empresa en general.

 

Según la Organización Mundial del Trabajo, presenta varias ventajas, como incrementar la satisfacción del trabajador, mejor equilibrio entre la vida privada y laboral, mayor eficiencia en el uso del tiempo, y ahorro para la empresa en energía, bienes inmuebles y costo de reubicación.

 

Su implementación requiere una revisión completa de los protocolos de seguridad informática a aplicar, y un replanteamiento de la rutina de reuniones y comunicaciones entre empleados. Cambiar esta mentalidad requiere redefinir la cultura organizacional, fomentar los espacios de aprendizaje, la comunicación transversal e incentivar la creación de grupos de trabajo interdepartamentales y multidisciplinarios. Requiere, además, pasar de un sistema de horarios fijos a una modalidad con horarios flexibles y de trabajo por resultados.

 

El Colaborador, por su parte, necesitará desarrollar y potenciar competencias como la flexibilidad, la autonomía, la innovación y la orientación a los resultados. Las empresas necesitan colaboradores con capacidad de autoliderazgo y con un mindset innovador.

 

El debate

 

Lo que hoy estamos viviendo no es más que un experimento en tiempo real de lo que durante años se discutió en la teoría. Incluso se comenzaron a discutir leyes que le den un marco propio a la modalidad de home office.

 

No son solo las empresas quienes manifiestan preocupación; desde el Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, plantean la necesidad de que al implementar el teletrabajo se pongan límites a la jornada laboral y a la cantidad de tareas, además de respetar el derecho a la desconexión del colaborador.

 

A pesar de estas dudas, las ventajas del teletrabajo son innegables: Da mayor flexibilidad de horarios; brinda la posibilidad de equilibrar la vida personal y profesional; permite mayor accesibilidad, permitiendo a las personas con discapacidad, por ejemplo, desarrollar sus tareas en las mismas condiciones que cualquier otro empleado, resguarda la seguridad sanitaria de los trabajadores; implica un ahorro de dinero y tiempo en traslados; y facilita la continuidad laboral.

 

¿Llegó para quedarse?

 

No es muy claro si esta modalidad de trabajo pasará a ser la norma cuando termine la cuarentena. Todo depende, en realidad de que los trabajadores y las empresas desarrollen la cultura y las competencias necesarias para implementarlo con éxito.

 

Para considerar la implementación en un contexto post pandemia, las empresas deben desarrollar protocolos de comunicación acordes, con un canal ágil y fluido para resolver dudas y contener a los colaboradores. Es conveniente establecer parámetros de comunicación para evitar malentendidos y determinar nuevos objetivos de trabajo, basados en el cumplimiento de tareas diarias. Es necesario aprender a gestionar equipos de trabajo a la distancia, confiando en su capacidad de autogestión, mientras que los colaboradores deben desarrollar la autonomía y la autodisciplina necesarias para lograr los nuevos objetivos planteados.

 

Atravesamos tiempos desafiantes, y es probable que muchas cosas no vuelvan a ser lo que eran. Esto no significa que no podamos tomarlo como una gran oportunidad de aprendizaje y crecimiento. En este sentido, el mayor aprendizaje que tendrán las organizaciones sea, tal vez, el teletrabajo, siendo más eficaces, eficientes y con la mirada puesta en el futuro.