El Desafío de la Innovación Sostenible
El Desafío de la Innovación Sostenible
La Innovación es la principal respuesta que damos para afrontar los cambios exponenciales que vivimos. Esto requiere que exista en las Empresas una cultura organizacional que promueva la Innovación. Sin cultura de innovación no hay Innovación sostenible.

En su investigación sobre “Impulsando la Innovación orientada a la Sustentabilidad”, los autores Thijs H. J. Geradts y Nancy M. P. Boc­ken, exponen la relevancia de integrar en las estrategias corporativas a la Innovación con foco en la sustentabilidad como factor dife­rencial que contribuya al desarrollo de las Empresas en el largo plazo. 

Cambios exponenciales, Organizaciones exponenciales. La Innovación es la principal respuesta que damos para afrontar los cam­bios exponenciales que vivimos. Esto re­quiere que exista en las Empresas una cul­tura organizacional que promueva la Innova­ción. Sin cultura de innovación no hay Innova­ción sostenible. Para ello es de vital importan­cia que promovamos un lenguaje común que se refleje en las actitudes y comportamientos de nuestros Colaboradores. Un ambiente que promueva la activación de los talentos perso­nales y organizacionales. Reconocer que estamos frente a situaciones de obsolescen­cia, nos requiere revisar nuestros modelos mentales dinamizando el proceso de desa­prender y reaprender para poder emprender, transformarnos y así trascender. 

La Innovación sustentable como factor de diferenciación. Existe una tendencia cada vez más acentuada que las Empresas revisen su Misión y definan un Propósito más ele­vado y trascendente. Donde se promueva un cambio paradigmático que genere relaciones equitativas entre la Sociedad y el Planeta. Con iniciativas que satisfagan en forma ética y responsable las necesidades de la humani­dad. Para ello se deben diseñar iniciativas que incluyan los cincos ejes de la sustentabi­lidad: Económico, con Organizaciones que se constituyan como plataformas sociales con el objetivo de generar empleos calificados, valor agregado y riqueza en el largo plazo. Social, con impacto en el bienestar, promoción y desarrollo humano. Ambiental, con una ges­tión eficiente, racional e inteligente de los recursos naturales. Político, con la genera­ción de políticas públicas activas comprome­tidas con el bien común. Y Cultural, donde se favorezca la convergencia en la diversidad. 

Proceso estructurado con un enfoque metodológico. Para promover la Innova­ción centrada en la Sostenibilidad, Thijs H. J. Geradts y Nancy M. P. Bocken, proponen cinco elementos esenciales. El contar con ejes que den un marco metodológico a las iniciativas de Innovación es clave para el diseño de programas sostenibles en el tiempo. Esto nos permite implementacio­nes generalizadas donde la Innovación sea el medio y no el fin. Este contexto es te­rreno fértil para que los Intraemprendedores puedan ser protagonistas proponiendo y accionando iniciativas de Innovación. Tener una visión y valores compartidos, con Líderes innovadores que practiquen la pré­dica e inspiren a dejar una huella en la socie­dad, legitima el sentido trascendente del rol de nuestros Colaboradores. Disponer de recursos integrales, presupuesto, tiempo, espacio y formación, requiere revisar nues­tra agenda y priorizar las iniciativas. Los re­cursos puestos a disposición y servicio de los desafíos empresariales promueven la motivación fortaleciendo el propósito perso­nal y organizacional, el compromiso puesto en acción y la autonomía para la gestión de la innovación. Estructurar la colaboración como metodología de trabajo, permite la co-elaboración y la co-creación de valor. Impulsando la redarquía, la jerarquía de la red, a la jerarquía de la autoridad conferida por el organigrama. Esto nos permite la práctica de la interseccionalidad, activando talentos e iniciativas de innovación polinizan­tes y simbióticas. El empoderamiento de nuestros Colaboradores con políticas y reco­nocimientos que les permita desplegar sus talentos y fortalezas para gestionar los desa­fíos compartidos promueve el compromiso colectivo, la atracción y retención de esos talentos. Por último, la definición de indica­dores que reflejen la adhesión a los objeti­vos planteados, contribuye a convertir las ideas en valor y el valor en resultados. Es vital que en la definición de dichos indicado­res estén contemplados los indicadores de salida y también los de entrada, para integrar en una mirada sistémica la gestión. 

Nuevo diseño organizacional, nuevas competencias. Para llevar adelante iniciati­vas de innovación sostenible, debemos con­tar con un diseño organizacional ambidiestro. Un brazo que gestione la operación, con foco en la economía de eficiencia, y un brazo ex­plorador, con foco en la economía de la dife­rencia. Y nuevas competencias que promue­van esa arquitectura. Adaptabilidad, acep­tando los cambios exponenciales que esta­mos transitando con flexibilidad y agilidad. Apreciatividad, con una mirada holística de nuestras posibilidades. Donde apreciemos primero lo positivo y luego las oportunidades de mejora. Curiosidad, que nos active la es­cucha como competencia primordial en la que habitemos la pregunta como motor de exploración. Experimentación, donde nos animemos en un ambiente controlado a tole­rar el error como aprendizaje. 

En Argentina observamos empresas con voluntad innovadora en la fase inicial de la Innovación gestionada con resultados soste­nibles. Con talento interno, potencial creativo e impulsores que lideran la exploración de nuevos productos y servicios. Con la concien­tización que desarrollar una cultura de Innova­ción, reporta como beneficios identificar las fortalezas y oportunidades de mejora, subir el piso de las competencias y elevar el techo de los talentos, desarrollar la innovación incre­mental para potenciar la radical, identificar a los intraemprendedores, construir una base para diseñar KPI´s clave para la innovación y mejorar el clima interno de la empresa. 

La innovación sostenible, con un enfoque sistémico y sistemático es el gran desafío que tenemos las empresas. La cultura de innovación se constituye en el gran cataliza­dor o el gran inhibidor de la innovación soste­nible. Y el conjunto de nuestros Equipos y Colaboradores pueden ser los protagonistas para disrumpir o ser disrumpidos, contribu­yendo a la transformación de los sistemas a los que pertenecemos y a la sociedad que nos cobija y contiene. En consonancia con lo que plantean Thijs H. J. Geradts y Nancy M. P. Bocken, activemos una cultura de Innovación que promueva la sostenibilidad de nuestras Organizaciones con impacto en todos los ejes de la sustentabilidad.

Por Marcelo Bechara para MIT Sloan Management Review